
La fluorización del agua pública comenzó a mediados del siglo XX y hoy países como España, Chile o Estados Unidos beben agua con veneno para ratas (fluoruro de sodio).
Si no quieres que te envenenen tu única opción es comprar agua embotellada. Desgraciadamente, muchas empresas de agua embotellada, e incluso empresas de leche, comenzaron a incluir flúor en la composición de sus productos. Cada vez es más complicado no beber matarratas.
La única manera de evitar ingerir flúor es escoger una marca de agua embotellada que no contenga este producto consultando la etiqueta. Beber agua embotellada es un gasto de tiempo y dinero, pero además se nos dice que perjudica al medio ambiente ya que sólo el 20% de las botellas de plástico se reciclan.
Usando al excusa de la preservación de la Madre Tierra en ciudades de países anglosajones como Australia y Estados Unidos ya se está prohibiendo la venta de agua embotellada.
No se trata de ninguna "teoría de la conspiración", es un hecho. El New York Times se hace eco hoy de que en Concord, Massachussetts, se ha prohibido el agua embotellada por esta razón. Más al Sur, en Australia, la BBC se hizo eco de que en 2009 en Bundanoon, Nueva Gales del Sur, se ha aprobado también prohibir el agua embotellada con deseos de que esto se convierta en "una política a nivel mundial".
No hace falta ser un genio para saber que la solución no es prohibir el agua embotellada, ya que lo lógico sería aumentar el número de contenedores de reciclaje. Pero la estrategia no es esa, la estrategia es asustar a la gente con el hecho de que nos estamos cargando el Planeta "con tanta botellita" y que deben de prohibirse todas cuanto antes mejor.
Estos ecologistas del todo a 100 se llevarían una sorpresa si supieran que el número de botellas de agua gastadas por una comunidad no es ni la sombra del plástico que gasta una empresa diariamente. Prohibir las botellas de agua para preservar el medio ambiente, por extensión, permitiría prohibirlo todo para preservar el medio ambiente, ya que el ser humano modifica su ambiente constantemente. La solución es gestionar eficientemente los recursos, no prohibir cosas, pero la gente no lo entiende así.
No me extraña que en Australia hubieran votado masivamente a favor de la prohibición: la gente cree que prohibiendo cosas nos hacemos mejores personas y cortamos de raíz los problemas que nos aquejan. La realidad es que "prohibir" debe ser el último escalón de toda circunstancia.
Finalmente, New York Times aclara que el pueblo tiene vocación de "laboratorio" para ver cómo evolucionan las cosas si se prohíbe el consumo de agua embotellada.
A los que crean que esto pasa en Australia y USA y que no les va a afectar, les hago recordar que el movimiento para la prohibición mundial de las bolsas de plástico comenzó en el pueblecito australiano de Coles Bay y hoy en día en España o Argentina limitan su uso. Las cosas se experimentan en pueblos de los que nadie se acuerda a modo de experimento y luego se exportan a todo el mundo.
Y, para los que crean que este tipo de "medidas guays" son fruto del esfuerzo de las democracias por preservar el medio ambiente que sepan que China, una dictadura manifiesta, prohibió en 2008 el uso de bolsas de plástico para las compras también.
Reconozco que prohibir el uso de bolsas de plástico que no sean biodegradables es buena idea, pero lo que no lo es tanto es comenzar a hacer pagar a la gente por el uso de las bolsas biodegradables. Hasta hace muy poco las bolsas de plástico era lo único gratuito que te entregaba una tienda, pero como se supone que somos unos cerdos que gastamos todo lo que podemos de lo que es gratis, si nos van a dar algo biodegradable mejor nos lo cobran. Y, como siempre, la solución no es intentar garantizar el reciclaje de las bolsas, sino prohibirlas por completo.
Total, ¿si nos prohibieron las bolsas de plástico por qué no prohibir el agua embotellada? Y, si nos prohibieron el agua embotellada, ¿por qué no prohibir otras muchas cosas?. Y esta lógica de la prohibición sigue y sigue hasta que, sin darnos cuenta, vivimos en un estadio sin soluciones y lleno de represión.